ABOUT

No creo en la distancia. No creo en el periodista que observa desde arriba, ni en el que escribe cómodo, lejos del ruido y del barro. A mí me gusta estar ahí abajo, donde las cosas pasan de verdad.
Me defino como fotoperiodista y documentalista, aunque no me gustan demasiado las etiquetas. Prefiero definirme como alguien que cuenta historias humanas en territorios donde la vida se rompe, donde el conflicto deja de ser titular y pasa a ser rutina. Lugares donde la violencia no siempre es explícita, pero está en todo: en la mirada, en el silencio, en lo que falta. Ahí es donde intento estar. Porque es ahí donde el periodismo tiene sentido.
Actualmente estudio Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero mi formación real no está solo en las aulas. Está en cada viaje, en cada conversación, en cada historia que exige tiempo y presencia. Con mucho esfuerzo he conseguido trabajar en proyectos tanto dentro como fuera de España, explorando desde la despoblación y el olvido en el mundo rural hasta contextos marcados por el conflicto y la desigualdad. Algunos de estos trabajos han sido reconocidos en el ámbito periodístico y audiovisual, aunque el reconocimiento nunca ha sido el motor.
Trabajo con la cámara como una forma de acercarme, no de distanciarme. No me interesa estetizar el dolor ni convertir la miseria en espectáculo. Me interesa entender, escuchar y contar con honestidad. Intento construir relatos que no simplifiquen, que no reduzcan a las personas a víctimas o cifras, sino que devuelvan complejidad y dignidad a sus historias.
Mi forma de hacer periodismo parte de una convicción: contar desde abajo. Dar espacio a quien no lo tiene, o a quien no se le concede. Señalar al que oprime, aunque incomode. Porque el periodismo que no incomoda al poder, que no cuestiona, que no se posiciona, es otra cosa.
No busco la neutralidad. La neutralidad, en muchos contextos, es una forma de ponerse de lado del más fuerte. Busco la honestidad y la mirada propia. Intento entender los conflictos desde dentro, sin filtros impuestos y sin relatos prefabricados.
Este es un trabajo que exige implicarse. Que obliga a estar. Y que, a veces, también te cambia.
Por eso, cuando es necesario, dejo de ser solo quien cuenta la historia.
Y hago de la lucha de otros, también la mía.

